3.02.2009

Aventuras nocturnas en Lázaro Cárdenas

Un viernes por la noche andaba yo por la ciudad de Lázaro Cárdenas y se me ocurrió que no sería mala idea investigar cuál es la vida nocturna por allá. Salí rumbo a la aventura con un amigo, pensando que encontraríamos varios sitios divertidos, en virtud de que es un puerto y una de las ciudades más importantes de Michoacán.

La noche fue...estoy buscando un calificativo diferente a desastrosa, que no sería precisamente el adecuado. Digamos que fue divertido, pero tampoco es la palabra que busco...en fin, en el punto medio entre diversión y desastre.

Nos dirigimos sin dudarlo mucho a la plaza principal. Dónde, si no, estaría el centro de la accción. Estacionamos el carro afuera de un bar gay, que era lo más vistoso...y al parecer lo único. Se trataba de un bar travesti que ya me habían recomendado, la curiosidad nos instaba a entrar inmediatamente, pero la tacañez nos lo impedía.

Antes de tomar una desición apresurada, dimos una inspección rápida por los alrededores. Cuál no sería nuestra sorpresa al descubrir que la música estruendosa que se oía desde la plaza provenía de un barecito que se encontraba en una de las calles aledañas. De hecho era toda una calle de barecitos...más bien cantinitas, con su foco rojo y su gorda a la entrada y toda la cosa. Mi sentido aventurero esa noche no daba para tanto. Con nuestra facha de turistas, mi falda y mis tenis moraditos...creo que no hubiéramos encajado en esos barecitos.

Encontramos también uno que se veía más normal, con pantallas que mostraban videos, una barra, luces azules...pero la música no era muy buena, el sitio demasiado oscuro y además repleto de gente, esto aunado al calor de la costa lo hacía poco atrayente.


Así que volvimos a merodear la entrada del bar trasvesti, sopesando si los 160 que requeríamos desembolsar para entrar (más consumo) valdrían la pena, considerando que en Morelia sólo hay que dar 50 por cabeza.


Después de meditar un poco decidimos que sería mejor investigar en el bar de al lado, donde no cobraban cover y las bebidas estaban al 2x1 y después de unas bebidas decidir si entraríamos al bar trasvesti o no. Después de todo, faltaba una hora para que empezara el show.


El bar-de-al-lado-del-bar-trasvesti era nada más y nada menos que un karaoke (o eso prometía el letrero de la entrada), al que había que accesar por una escalerita, previa revisión de los guardias de seguridad. Entramos -al menos yo- con un poco de miedo. Una vez dentro nos topamos con un lugar bastante...raro.

La decoración estaba chida, tipo ochentera, el sitio era bien grande, pero prácticamente vacío y contaba con una pista de baile llena de luces de colores (muy apta, pensé, para un lugar de estripers). Había muchas mesitas y música setentera, así que nos acomodamos y nos pusimos a escuchar.

Un acierto de este lugar era que la imagen coincidía con la música, así que vimos videos viejísimos de una selección de música que no estaba mal. Empezamos con 70's, luego 80's y 90's y recordamos grupos como Caló, el General, Village People y esos de la bolita que les sube y les baja....En fin, fue una cuestión nostálgica más que nada. No es que la música en sí fuera buena, pero la cuestión de estar viendo los videos y de que las épocas no se mezclaban causaba un efecto grato.

Después de una o dos horas recordamos que estábamos en un karaoke y comenzamos a sentirnos estafados (aunque no teníamos la menor intención de cantar), cuando de repente el DJ (una voz parecida a la del Open, que viene desde quién sabe dónde pero sabes que te está viendo) anunció que ahora sí, era hora de cantar, así que los meseros repartirían unas cartas con los títulos de las canciones que podíamos pedir (cosa que no sucedió). Para este momento ya se habían ocupado unas tres o cuatro mesas más.

Después de una horrible interpretación de una horrible canción (porque de repente cambiaron los ritmos nostálgicos y empezaron las canciones de despecho) decidimos que era el momento propicio para emigrar. No sin antes hacer una visita de cortesía al baño.

El baño.


Al cruzar el umbral que tenía un dibujito de una personita con falda, me encontré en una sala. Esto es, como cualquier sala: tres sillones rodeando una mesita, con una lamparita.

De momento no entendí de qué se trataba y me sentí como en una de esas pesadillas donde pasas toda la noche tratando de encontrar el baño infructuosamente. Luego me di cuenta de que más allá estaban unos lavamanos, y por allá el sanitario. Al parecer este bar espera tanta afluencia que tiene la cortesía de poner una sala de espera dentro del baño, para que la gente no espere su turno de pie. Me sentí tentada a sentarme a descansar en la salita, era como un VIP, sólo para mujeres, desgraciadamente me esperaban y no había mujeres con quién platicar, ni tenía que esperar mi turno porque el baño estaba vacío. Así que, sin dejar de sentirme en una película surrealista, hice lo mío.


Un poco decepcionados, invadidos por la tacañez y el pensamiento de que el bar travesti seguramente estaría vacío, subimos el carro pensando enque seguramente encontraríamos algo más...en alguna parte. Probablemente ni siquiera habíamos llegado a la plaza principal, sino a una plaza cualquiera.

Mi instinto fiestero, mi subconsciente, o yo qué sé, me llevó directamente a una avenida plagada de bares ¿por qué? ¿alcohol llama alcohol? Nunca antes había manjeado en esa ciudad, sin embargo, no titubeé y llegué directamente a donde estaba la fiesta.

Entonces elegimos el lugar que nos pareció más fresita, con pinta de antro, con un nombrecito así como: Las Minas.

El lugar era grande, pero igual de fantasmagórico que lo que ya habíamos visto: prácticamente vacío. Había algunos grupos de jovencitos en la entrada y ya. El sitio era de dos pisos, con muchas luces y humo, música estridente, bebidas llamativas... en fin, como nadie bailaba, nos sentamos a beber.

Después de un rato, cuando llevábamos medio trago, aparece un personaje en la pista de baile (que resultó ser un escenario) anunciando que ya iba a empezar el chou.

Mi amigo se ofuscó, intentó disculparse diciendo que no parecía que fuer un bar "de esos", que había chavos y chavas, muchas chavitas sobretodo, que él no pensó... Yo a estas alturas estaba bastante divertida y no pensaba dejar mi bebida a medias ni tomármela de un trago, así que ni me inmuté y me dispuse a disfrutar la función.

El chou.

El espectáculo consistía en tres muchachillas vestidas con ropa interior provocativa, paseándose de un lado a otro como si estuvieran en una pasarela. Bueno, eso qué, ya se había visto algo similar en el Frogs o en otros antros de Morelia... Lo interesante comenzó después, cuando anunciaron un concurso de reggaetón.

Yo esperaba ver las parejas en el escenario, pero no, el animador eligió tres borrachos "al azar", uno de cada mesa de las que estaban ocupadas (aparte creo que nada más quedaba la nuestra y la de unos chavitos de sospechosa mayoría de edad).

Les pusieron música y comenzaron a moverse...como borrachos, pero al compás. Eso fue comiquísimo. En realidad creían que bailaban, pero sólo se balanceaban de un lado a otro. Se les prometió un pomo de premio, pero además -y esto parece ser que fue lo que más les alentó -, la oportunidad de bailar con una de las "chicas" .

El triunfo se designó por aplausos, luego de nombrar al ganador se le invitó a regresar a su sitio (sin pomo, pero sobretodo, sin chica) y se anunció el concurso de reggaetón...de las chicas.

Los lobos aullaron, y salieron de nuevo las "sexys" en ropa de encaje. Les pusieron una música que no se parecía en nada al reggaetón, sino más bien a la de Full Monty. La misma canción para las tres, para que no hubiera fallas en la votación y la bailaron como si fueran (porque yo no lo sé de cierto, pero lo supongo...) teiboleras.

Luego de los aplausos, se decidió que había un conveniente empate, entre dos (eran tres) y se les puso, ahora sí, música de reggaetón para desempatar. La cual bailaron igual, como si fuera música lenta, como si fueran...

Posteriormente desaparecieron y el animador y el público olvidaron, al parecer, que se trataba de un concurso, quedaron satisfechos y continuó la fiesta.

Nosotros nos miramos uno al otro, anonadados, entre la risa y la sorpresa, sabiendo que acabábamos de presenciar una escena surrealista, entre la diversión y el desastre.

2 objeciones:

Anónimo dijo...

HOLA!!!
Soy de Lazaro Cardenas...de hecho como te imaginas aqui hay mucha vida de noche y hay de todo...
La verdad yo creo que sí fuiste a un lugar de mala muerte, por lo regular todo lo que hay en el centro es para gays, bares para hombres borrachos y la verdad es que no se ven mal pero así es...aqui en el centro esta lo peor...y en los alrededores esta lo de moda, lo que es para chavos "normales" je je je!.
Es que aqui necesitas que alguien te oriente antes de elegir un sitio, porque hay muchos, muchisimos como al que fuiste, y en el centro está la prostitucion a todo lo que da...así que sino te da tu amague un chico gay te engancha una prosti...de hechoa aquí el centro es para eso.
Yo te recomiendo las discoteques...ahora está de moda PLAN B aunque el ambiente es mas pesadito y fresa, pero igual sobre la Av. Melchor Ocampo están todos los antros y bares que frecuentamos los jovenes de acá como discos: .753, rodeo west, karaoques y barra 33 que aca lo recomiendan mucho porque va de todo y el ambiente es ligth, ahorita les ha dado mucho por los karaokes.
y pues la disco del centro la de trasvestis, stardust pero ahi va gente por lo regular mayor.A mi en lo personal no me gusta.
Aqui les encanta andar de antro en antro toda la noche.
Si vuelves a venir te recomendaria que te dieras una vuelta por la av. melchor ocampo.
Saludos, suerte pa la proxima

Beatriz dijo...

MIl gracias por el comentario (hasta ahora lo veo) ya hace tiempo que no hemos actualzado este blog, pero pronto abriremos otro. La verdad sì me quedè con ganas de conocer un poco màs de esa ciudad, se ve que debe ser divertido. La pròxima vez seguirè tu consejo.