3.15.2011

Clases de zumba

Desde hace una semana se promcionaba una clase de streptease en una academia de baile, lo hacen aproximadamente cada dos meses. La dinámica es la siguiente: primero una clase de zumba para calentar, después la clase de baile sexy, y al final, un pequeño show de estrípers. La clase es para puras mujeres.

Algunas alumnas andaban algo perdidas, ya que el evento principal es la clase, no el show. No faltaron las que llegaron muy arregladas y entaconadas como para irse de antro, señoras hasta con cámaras de video que tuvieron que dejar en la entrada. Agarraron silla, la colcaron lo más cerca posible del escenario y se instalaron. Antes de empezar debieron quitarse y dejar el espacio a las que sí ibamos vestidas adecuadamente.

Después de 5 minutos de haber empezado la fase de calentamiento, las señoras guapas ya habían perdido el porte; sudaban a chorros, ya estaban despeinadas y no podían caminar bien con el dolor de pies que les provocó bailar zumba en tacones del 10. La clase de baile sexy fue algo repetitiva, pero divertida. El instructor se veía bastante femenino, se movía como una mujer, y una mujer sexy; más que muchas de las que estábamos al frente.

Empezó el show, primero bailó el maestro de zumba, el famoso "core", alguien debería decirle que los vaqueros usan botas, no van descalzos. Su principal atractivo es la habilidad para el baile y... creo que nada más. Después salió el maestro de baile sexy totalmente transformado, era un varonil policía. Por alguna razón, se llevó más gritos que el anterior, éste no estaba tan corpulento, ni tan alto, ni remotamente guapo, pero arrancó más suspiros.

A pesar de que ambos bailarines advirtieron que era una demostración, que ellos no se dedicaban a eso (el core mentía), las doñas entaconadas insistieron en que se quitaran todo, tan emocionadas estaban que hasta sacaron las carteras para ofrecer dinero a cambio de ver pelos y prometieron discreción. Pero no se les hizo porque ambos bailarines son decentes y no se dedican a encuerarse (el core volvió a mentir).

Se fueron decepcionadas, yo quedé satisfecha puesto que mi interés era la clase en sí (jeje).

6.21.2010

Nueva fase

A partir de ahora, Krónikas Nokturnas toma un nuevo rumbo. Si hasta ahora se había enfocado a retratar de manera superficial las experiencias de dos mujeres en la vida nocturna de Morelia, centrado en las visitas a estripers, pero sin personajes ni datos personales, ahora será todo lo contrario en este último sentido.
Es decir, se seguirá en el hilo de crónicas sobre lo que sucede en la noche en la ciudad de Morelia (que no será muy diferente de lo que pasa en otras ciudades), en esta nueva etapa nos encontraremos con personajes y situaciones no muy gratas para quien esté fuera del ambiente. Situaciones tales que, a pesar que se repiten todas las noches, sonarán ajenas y fantásticas a quien no acostumbre los paseos nocturnos.
Sin embargo, habrá que tomar en cuenta que a partir de ahora el grado de fidelidad con la realidad que se había procurado mantener, menguará y en casos se perderá del todo.
Los personajes que de ahora en adelante se presentan, no son personas de carne y hueso, sino caricaturas de seres que he conocido de noche, y que en ocasiones nunca he visto bajo la luz del sol.
Los hechos relatados, si bien parten de situaciones vividas, pueden desviarse de lo que en realidad pasó, ya que no se pretende crear una biografía ni relatos periodísticos.

2.23.2010

Salúuuuu, menos plática y más glu, glu, glu…

Con este grito vikingo arrancó el festejo cumpleañero de mi único amigo al que se le ocurriría cumplir años del día de san Valentín y entre parejas melosas y corazones, todos los solteros abordamos una mesa y empinamos unas cuantas cervezas victoriosas.

A decir verdad, las últimas fueron las victoriosas, las primeras, tal vez, algo pretenciosas.

Aconteció en el nuevo y agradable bar, British Porter Pub, especializado en cervezas y whiskys, donde la carta invita a probar al menos uno de cada país enlistado, pero la billetera obliga a terminar brindando con Victorias.

Afortunadamente la cerveza europea embriaga más rápido.

Ahí pudimos constatar de primera fuente el poder que conllevan la juventud y las faldas escocesas en combinación. Pueden hacer, entre otras cosas, que una persona que se jacta de total sobriedad (en el actuar y vestir, digamos, que ya el estado etílico es otra cosa) se beba de un sorbo un caballito azul de sospechoso contenido y baile al ritmo de los Cadillacs y esas cosas. Eso sí, acompañado de dos meseritas, que, esperando una jugosa propina que no llegaría, se aprovecharon de la embriagante felicidad que despedía nuestra mesa de solteros para pasar a brindar una y otra vez con nuestras propias cervezas. Es decir, brindaban con ellas antes de entregarlas, ni siquiera estaban bebiendo en realidad. Supongo que no creen en la mala suerte.

El ambiente noventero nos hizo olvidar casi por completo el día que no celebrábamos pero que se celebraba a nuestra costa, pero la cuenta rompió el hechizo. No sólo por su cantidad casi exorbitante de números, sino más bien por las paletitas de corazón que la acompañaban, que ya a estas alturas, se aceptaron con gusto. Con deleite particular del cumpleañero, que incluso días más tarde me reclamó que me hubiese llevado la suya, tal vez el regalo de cumpleaños más entrañable que haya recibido este año, por venir de parte de las faldas escocesas.

Más allá del bar, el after, y aunque la charla y la compañía fueron amenas –a los ya presentes se agregó un perrito comechurros- no se pudo recrear el ambiente eufórico y alegre del Pub. Claro, sin faldas escocesas, la charla se vuelve seria y el baile se agota.

Ya entre cervezas y frituras vienen las confesiones, las confusiones y las sorpresas y resulta que el amigo menos pensado es seguidor asiduo de kronikasnokturnas.blogspot y una vez más pienso que lo que menos pensamos al ponerle al bló “Sólo para mujeres” es que lo acabarían leyendo casi puros hombres…pero en secreto.

El alcohol no se había agotado aún cuando me descubrí a mí misma dormitando en un sillón y con la vista de todos posada en mí. Entonces comprendí que sería un bueno momento para emigrar. Me embarqué en mi autito con el horizonte iluminándose, cosa que noté apenas porque me concentraba en manejar sin zigzaguear (porque el lema es: nunca maneje como camina) y sin quedar dormida.