08 diciembre 2009

Noche de Muertos 2

Ahora dejemos la filosofía y volvamos a nuestra noche, a este 2009 y su luna llena y su aire helado. Como me es imposible separar las tres noches, pues para mí es una fiesta, incluso los días del 1 y del 2 forman parte de la gran Noche de Muertos. Tomaré los 3 como uno sólo ¡SÍ PURISTAS! HALLOWEEN TAMBIÉN ENTRA EN MI RELATO DE NOCHE DE MUERTOS. TRÁ-GUEN-SE-LO.

Curiosamente, en esa fecha, el 31, se presentó un grupo de títeres en la plaza de armas. Los cuales, curiosamente también, deploraban que los niños salieran a pedir dulces y adoptaran costumbres gringas (y sí, amigos, son los culpables de que me pusiera a reflexionar y los aburriera con esa oleada de párrafos pro-halloween, vayan y línchenlos: http://www.andartesonando.com)

Sus títeres estaban muy bien hechos, sobretodo las calaveras, geniales. Los… ¿actores? ¿intérpretes? ¿cómo se les dice a los que los mueven? Digamos que el desempeño de los titiriteros fue muy bueno (nada comparado con Acmed el Terrorista Muerto, según Demián, el crítico experto, pero weeeno, más para niños, suficientemente simpáticos).

Sus historias…mmmm… aceptables. "Bonitas", como diría mi abuelita. O sea, equis.

Pero sus ataques contra Halloween…. ¡Deplorables! Primero, todo lo que ya dije antes; segundo, era el mero día, ya ni ch… tons que se presenten el 1 o el 2 y tercero, si queremos dar un mensaje a los niños, la fórmula no es decirles, textualmente: "niños, Noche de muertos es mejor que Halloween." Sino más bien, yo diría, presentando una historia totalmente mexicana, una leyenda o yo que sé, tan deslumbrante, interesante o terrorífica, que los dejara boquiabiertos y los hiciera pensar: "vaya, esto de la noche de muertos es genial".  Porque digo, a nadie le gusta que le digan qué pensar, mucho menos a los niños.

Bueno, dejemos a los titiriteros en paz, que su buen esfuerzo hicieron y observemos la Plaza de Armas: otros años me ha parecido más espectacular, aunque pusieron unas calaveras de azúcar gigantes geniales, pero con un gañán a un lado que impedía apreciarlas "no se toca". No sé si estaba contratado por el Ayuntamiento o simplemente esperaba que la gente se alejara para pegarles un mordisco. A mí me quedó la duda de si serían realmente de azúcar.

Este año me perdí de visitar el panteón municipal y los altares de la Casa de la Cultura porque me pasó lo que el año pasado (hay gente que no aprende de sus errores), cuando llegué y empezaba a verlos, me corrieron, porque a las bestias de las autoridades (no sé quién sea responsable) les da por cerrar la exposición a las seis de la tarde ¡en 1 de noviembre! Es como si cerraran las Iglesias en 25 de diciembre…o los centros comerciales. Claro, en Morelia todo es posible.

Las Rosas fue el único lugar decorado decentemente, aunque nada nuevo qué rescatar.

Por la noche, todo el mundo rumbo a Pátzcuaro, pero después de la decepción del año pasado, decidí este año no visitar Janitzio ni los panteones y hacer como hace el resto de la juventud moreliana: olvidarme de lo que se celebra esa noche y buscar dónde embriagarme.

Y es que eso es Pátzcuaro en noche de muertos, señoras y señores, una cantina gigante. En la plaza se podía bailar a ritmo de banda…de muchas bandas. Uno daba media vuelta con "Aquí no hay novedad" y de repente ya le están cantando "Mil Heridas"; se bailaba media vueltita lento, media vueltita rápido, porque había banditas musicales cada 5 ó 10 metros.

La gente bebía de pie, unos bailaban, otros se abrazaban, algunos por allá se peleaban. Los policías observaban.

En determinado momento, los inumerables azules (eran muchos) decidieron pasar a la acción e invitaron gentilmente a la gente a retirarse (y no hay ironía, de verdad eran amables, yo también me sorprendí), es más, no te corrían, únicamente indicaron que ya no se permitía beber a esa hora ¡No tenías que irte, sólo dejar de beber! jajajajaja Ya sé, ya sé…

Algún aguafiestas, de esos a los que les gusta meter pánico, como está de moda, esparció el rumor de que habían echado gas lacrimógeno y todos apuraron el paso a sus automóviles, cubriéndose boca y nariz. Chales, debe de ser de esos que manda cadenitas de que el arroz está contaminado o de que los zetas andan levantando gente en tales o cuáles antros. Más ad hoc hubiera sido que estaban esparciendo influenza.

Llegamos a una fiesta, una que tenía un flayer muy bonito de una calaverita de colores…FRAUDE. La música era tan acelerada que me sentía dentro de una balacera y lo peor es que de repente BUM…y silencio. Primero mis oídos dijeron "gracias", pero luego mis piernas y brazos dijeron: "¡nos congelamos!" y entonces mi cerebro dijo: "¿qué pedo?" pero mis ojos dijeron "Shhh…¡silencio! que stamos viendo el performans de fuego" Pero entonces mis amigos dijeron "vámonos…o qué?" y mi boca dijo: "ok". Y los organizadores dijeron "¡nooooo! no se vayan, orita lo arreglamos".

Lo malo que ya habíamos pagado, pero lo bueno que siempre podíamos volver (o eso creíamos).

La idea era llegar a otra fiesta, una con un flayer feicito, pero en el que se divisaba un amencer, lo que prometía que por lo menos duraría unas horas más; pero había que pasar antes a dejar a unas amiguitas turistas que habíamso recogido cerca del centro y que se habían decepcionado y optaron por volver al hotel.

Luego, de camino, a un lado de Soriana, se oía música, se veía un escenario y…¡fogatas! Tons mis extremidades dijeron "de aquí soy". Me paré junto a la fogata y no me importó ni sentir que me quemaba, ni que me dejaran sola, ni si la música era buena o mala (que creo que no estaba tan mal). Ahí si nos amaneció, por lo que decidimos buscar la oootra fiesta, la del flayercito feo, a la que se habían ido todos los conocidos, así que partimos.

Pero a esas horas nuestros cerebros estaban tan…-digamos congelados, por decir algo- que no dimos con la carretera Pátzcuaro-Zirahuén (ya sé, ya sé) pero casi llegamos a Ciudad Hidalgo o a Uruapan, jaja, bonito paisaje. No sé si en algún post previo me había quejado ya, pero no importa, lo volveré a decir: las carreteras Michoacanas no tienen señalamientos suficientes. No sabíamos dónde coño andábamos ¿Qué no piensan en los ehm…digamos…cansaditos?

El caso es que terminamos en la carretera correcta (es decir Pátzcuaro-Morelia), cruzamos exitosamente los retenes (es decir, sin llamarles la atención) y aparecimos sanos y salvos en el pick and go, para comprar las últimas cervezas de la noche, del día, bueno, de la noche, porque era dos y el dos de noviembre no es más que  una extensión de la larga noche que es el primero…o el 31, que termina sólo cuando aterrizas a la realidad: un martes, 3 de noviembre, en  la oficina, con una especie de cruda-deshidratación-gripa porcina (que no colombiana, no vaya a creer)-desvelada-resfriada-satisfacción que te mete de trompazo en la realidad y tus labios, tus pulmones, tu cabeza, tu estómago, tu hígado, en fin, todos juntos dicen en corito, cual mariachi enamorado: "¡Ayayayayay!"




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04 diciembre 2009

Noche de Muertos 1

Va como lo escribí. Estoy consciente de que llevo siglos sin publicar, pero ya tengo varios pendientes, por eso los iré colocando regularmente. Disculpe el fino lector la redacción apresurada, pero es que la intneción del blog es que se actualice constantemente.

Una aclaración más: mi krónica de noche de muertos se divide en 2 partes. La pimera, consta de reflexiones en torno a la celebración; la segunda, es la narración en sí. O sea que la primera no es en realidad una krónika, pero son cosas que quiero decir y no tengo a quién o dónde, así que se awantan. Ahi les va:

Se perfila la noche con sonrisas blancas amarillentas, coloridas, azucaradas. Bajo la luna llena una multitud de veladoras ilumina figuras anaranjadas, moradas y blancas. Entre el aire gélido las manos se esconden temerosas en los bolsillos o en los pliegues del abrigo. Las conversaciones son más calladas, las risas más estridentes.

Es la noche que dura tres noches; cuando diminutos demonios ríen y corretean por las calles oscuras hasta tarde; cuando pequeñas muertes encapuchadas amenazan en los pórticos "dulce o inframundo" o pequeñas monstruosidades advierten: "dulce o consecuencia", entre otros gritos de alarma mejor conocidos…

Es cuando pareciera que la muerte es algo alegre, es cuando no sabemos si entre nosotros baila algún fantasma, es cuando dudamos de nuestra propia existencia ¿No seremos un alma que vaga, sin saberlo, de fiesta en fiesta, cada noche, habiendo muerto años atrás sin recordarlo? ¿Habremos dejado de vivir hace tiempo y lo que vemos día con día es el recuerdo de algo que sólo queda en nuestra mente?

Aunque muchos puristas deploran que los niños nos mexicacelebren Halloween, a mí siempre me ha parecido una celebración de lo más simpática. Lamentablemente, desde que tengo uso de razón, estos puristas nos amargan la pedida de dulces diciendo que gracias a "los gringos y sus fiestas", se acabarán nuestras tradiciones, ya no habrá Noche de Muertos.

A estos pesimistas me gustaría decirles unas cuantas cosas: primero, y más importante, mientras más fiestas, mejor. Si los antiguos mexicanos celebraban dos noches al año la muerte y a los muertos, pues nosotros celebraremos tres. Que no es lo mismo, pos no es lo mismo, pero la muerte tiene múltiples facetas. Tampoco es lo mismo- vayan a un pueblo y compruébenlo- el día primero que el dos.

Segundo, eso de que las tradiciones se "contaminan" me parece altamente cuestionable. Si nos fijamos un poco, o retomamos nuestra historia, nos daremos cuenta que la misma Noche de Muertos que tanto se defiende de una supuesta muerte, es una aglomeración de culturas. Principalmente, la indígena y la judeocristiana. A la Iglesia en su momento le parecería abominable eso de ir a los cementerios a colocar panes y vino sobre las tumbas. Para los católicos, los muertos no regresan, se van al cielo. Sin embargo, la celebración se ha vuelto religiosa, en parte. Se celebra una misa en memoria de los difuntos, se colocan flores en forma de cruces, se decoran los templos… No sé cómo sería la celebración indígena originalmente, pero se diría que la "contaminación" que aportaron los españoles con su religión la ha enriquecido.

No pretendo sugerir que se fusione Halloween con día de muertos de manera similar. Halloween es la broma, el miedo, los fantasmas "malos", Día de Muertos es familiar, respetuoso, la risa, el recuerdo… Pero ¿qué tiene de malo si alguien en su ofrenda quiere poner calabazas en vez de calaveras? ¿Por qué no dejar que los niños vayan de casa en casa pidiendo dulces vestidos como les dé la gana? ¿y las fiestas de disfraces? ¡si son divertidísimas!

Y bueno, ya esto parece un manifiesto, pero me queda un tercer punto por señalar: ¿Que se va a perder la tradición? ¿Que Halloween va a absorber la Noche de Muertos? ¿No les parece un poco alarmista? Si se ponen a reflexionar, la tradición mexicana está mucho más arraigada en la gente, se celebra desde hace más tiempo y es además más rica en todo sentido (religioso, moral, festivo…) Tiene más razón de ser, es más grande, es incluso necesaria para la gente. Si son más bien los extranjeros los que están empezando a querer adoptar nuestras festividades ¡Cuál muerte hombre! Y si se muere, le haremos una tumba en cada panteón, le llevaremos flores y cada primero de noviembre le construiremos un altar de cempasúchitl y…





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18 noviembre 2009

Tatuajes

Sigo sin entender el interés de mi hermana por los tatuajes. Esta foto la encontré en su cámara, cosa de verdad misteriosa porque ella no va a "esos lugares" y además no presta su cámara por nada del mundo. No pongo la crónica porque la desconozco pero dejo la evidencia.

09 octubre 2009

¡Quiero!

Desde hace mucho tiempo no me actualizo en eventos nocturnos, sin embargo mi "amplia experiencia" me permitió desentrañar un poco las razones que me tenían mes a mes haciendo fila para entrar a ver estripers.

La sensualidad es subjetiva, hay tantas maneras de percibirla como personas hay en el mundo; sin embargo existen contextos en los que se esperan las mismas pautas de sensualidad en cierto grupo de individuos. El contexto puede ser un bar repleto de mujeres y homosexuales, un escenario al frente y uno o dos tubos en posición vertical que van desde el piso hasta el techo. También puede ser cualquier espacio con un grupo de mujeres acomodadas en círculo y generalmente más nerviosas e inexpertas que las que se encuentran en un bar. De más está decir que los individuos son sujetos que mediante diversas estrategias se despojan de la ropa al ritmo de música escrupulosamente seleccionada.

Personajes nocturnos
En primer lugar cabe señalar que los estripers son sólo personajes; ese sujeto que coquetea con todas las mujeres y no le da pena enseñar el trasero ante un público jamás nos lo vamos a topar en la calle.
Por increíble que parezca, en ocasiones el hombre que vemos en el escenario haciendo su trabajo con la seguridad de quien no tiene nada que perder, en otro contexto resulta ser el hombre más tímido del mundo. Sólo en contadas ocasiones el personaje es parecido al ser humano que lo encarna.
Aunque cada miembro del público aportaría una perspectiva única, he observado que el encanto del show nudista radica precisamente en las habilidades del chico para interpretar su personaje. La pregunta a responder es: ¿Qué habilidades y cualidades debería tener un estríper para que su trabajo pueda considerarse de calidad?


“¡Con un refresco y esas tortas…!”
El cuerpo es el instrumento de trabajo. Puede pensarse equivocadamente que entre más musculoso, mejor, pero no es así; un cuerpo atlético no asegura un buen trabajo, claro que quien lo tiene está en ventaja si sabe utilizarlo.
No hace falta ser “La Mole” para lucir bien en el escenario, también un cuerpo delgado deleita la pupila, incluso hasta una pequeña lonjita se les perdona cuando explotan adecuadamente los demás recursos. Claro que hay un límite, hay estripers con cuerpos delgados o medianamente delgados con una evidente falta de ejercitación. No es lo mismo una lonjita a una gelatina humana.


¡Mucha ropa!
Al asistir a estos espectáculos las mujeres alimentamos, en primer lugar, la fantasía. No todos los días vemos bailar un bombero, un obrero o personajes de alguna película. Por lo tanto se agradece que los estripers pongan empeño para elegir sus vestuarios, la prueba está en que los gritos del público son más fuertes cuando el chico hace su aparición que cuando se está quitando la ropa.
Los accesorios o prendas más características del vestuario deberían ser las últimas en quitarse: el sombrero del vaquero y de obrero, la máscara del Fantasma de la Opera, el antifaz del zorro, etc. Es muy grato que permitan al público disfrutar de dichos vestuarios que fuera de ese contexto, sólo se podrían ver en sueños.


“Quiero mover el bote…”
No todo es restregarse las partes pudendas, meterse la mano de una fan al calzón, sentarse en las piernas de quien se deje o violar el piso del escenario. Uno de los principales recursos del espectáculo de la piel es el baile, ya que es el medio para quitarse la ropa, de lo contrario es como ver al marido desnudándose para meterse a bañar.
No todos los pasos de baile deben ser necesariamente sensuales, si van intercalados con algunos pasos hábiles y rítmicos podemos decir que el espectáculo está completo.


En conclusión: no todo movimiento es baile, no todo ruido es música y no todo macho metido en pantalones con velcro es estríper.

03 agosto 2009

La entrevista

En lo que se prepara una nueva crónica, y como no ha habido actividad en el blog durante un tiempo. Les dejo, para variar, un cuentito, relacionado con la temática principal de Sólo Para Mujeres. De hecho, es basado en personajes y circunstancias reales...pero con mucha ficción.
Se agradecerán los comentarios.

La entrevista

¿Pornográfico? Para nada, el “show” es de lo más sano. Bueno, no, él en particular no llevaría a su madre a verlo, ni recomendaría que los niños fueran. No porque tuviera algo de malo, era una especie de arte. Claro que los niños no entienden de arte y las madres no entienden de nada.

Es más bien como un servicio a la comunidad, un bienestar colectivo. Bailar eróticamente para mujeres que seguramente tienen maridos gordos, peludos y feos, que nunca aspirarían a algo más. Bailar para solteronas acomplejadas, para adolescentes confundidas, para gordassobretodo eso. Ellas se veían contentas, era tan satisfactorio descubrir ese brillo en sus ojos que lo haría aunque no le pagaran, por el gusto de hacerlas felices. Claro que le pagaban, y muy bien. Se podía vivir de satisfacción, de propinas y de amor.

Su vida no era como la de las demás personas. Había que sacrificar, comer bien. Sano, quería decir, y moderado; había que hacer ejercicio, cuidar el físico…

El periodista suspiró, miró a su interlocutor y se distrajo un poco, confiando en su grabadora (más tarde recuperaría ese pedazo de conversación). Comer… ¿quién quiere desayunar chilaquiles si se puede merendar a cualquier reinita que….? Nuevo suspiro, mejor concentrarse. Cómo le gustaba hablar a este tipo, parecía que tuviera una respuesta preparada para cada pregunta. Pero claro, así era. Seguramente ya le habían preguntado esas cosas muchas veces. No necesariamente un periodista, sino las mismas muchachitas o señoras que iban a verlo, o sus parientes ¡sus parientes sabrían? O sus amigos, o…cualquiera.

¿Qué haría Mr. Seguro si cambiáramos de táctica y le preguntara algo inusual? Piensa rápido ¿Qué no le preguntarías?

Pues… sí, tenía hijos, la mayoría los tenía ¿y eso qué tenía que ver?

¿Lo habría descubierto? El periodista se estiró con aparente tranquilidad, intentando ostentar ademanes profesionales y prosiguió con la entrevista ¿prostitución? En lo absoluto, sabía que eso contestaría, no había otra respuesta posible. Si lo hiciera no se lo diría. Seguramente si lo hiciera no lo vería como prostitución, le pondría alguna bonita etiqueta. Pero no podía dejar de preguntarlo, era obligatorio... ¡ya sé! ¡Ya sé!


¿Enamorado?


¡Viva! Lo había conseguido. Al fin lo había hecho dudar ¿Lograría al fin que se sincerara, que llorara? Ahora lo estaba mirando de manera extraña. No fuera a sospechar que...Bueno, era un tipo tan pretencioso que debió de haberlo imaginado, claro que lo sospecharía.

Inmediatamente se dio cuenta de que algo estaba pasando. El entrevistador había dejado de verlo como a un estereotipo y lo había empezado a ver como ser humano. No era que se diera cuenta de eso precisamente, únicamente percibió un cambio en la entonación, en el tipo de pregunta. Más personal, más inusual en una entrevista, incluso en una conversación cualquiera.

Entonces fue que notó la particular forma de vestir del periodista, su discreta sonrisa, su modo de cruzar la pierna. Claro, era evidente. Por lo general todo tipo de personas se sentían atraídas por él y, había que aclarar, atraídas. Pero hay que tener en cuenta que no es lo mismo amor que obsesión, que atracción sexual. En varias ocasiones le había sucedido que algunas "personas" de este tipo (o de cualquier tipo) se sentían tan atraídas por él, que creían estar enamoradas. Pero no había que perder de vista que era sólo un espectáculo y él representaba a un personaje, algo así. Uno distinto cada noche de hecho: policía, obrero, vaquero...

Qué pesado era este tipo. A cada momento le parecía más odioso. Pensar que él... sospechar que él... Además no le había respondido la pregunta, habría que insistir. No es que no le hubiera sucedido en su oficio que el entrevistado se saliera por al tangente, pero había que encontrar la forma, encaminarlo, obligarlo a caer en la trampa y hacerlo responder, sin que se diera mucha cuenta, todas las preguntas incómodas. Qué mala broma la del jefe de información ¿Por qué mandarlo a él precisamente a hablar con este tipo insoportable? ¿No será que también el jefe sospechaba, no pensaría de verdad que era...? ¿Será la ropa? ¿Será la delicadeza al hablar? No, una cosa es tener facilidad de palabra, un amplio vocabulario, un sentido del humor no tan vulgar...

Desvió la vista un momento para observar su imagen en un reflejo. Se veía cansado. Se veía bien, pero cansado, no tan bien como en la noche. La verdad es que ya se estaba hartando del tipo que tenía enfrente, de sus preguntitas personales y de sus monerías.


Ah...(risa forzada) ¿Yo, enamorado? Bueno, pero qué insistencia de este sujeto. Claro, el personaje de cada noche está enamorado siempre de todas las mujeres del público ¿habrá sonado mal decir mujeres? No se fuera a ofender el tipejo. De todo el público, en fin, sin generalizar. Hay que hacer sentir al público que él está ahí por ellas, que las ve, que le gustan...


Silencio.


Un entrevistador no puede quedar en silencio, denotaría falta de profesionalismo, pero los dos estaban hartos de preguntas mediocres y respuestas hechas. Se miraron incómodamente a los ojos como dos caballeros antes de un duelo, como dos borrachos antes de tirarse un golpe, como...

Y ahora viene todo lo de que muy interesante su oficio, señor, envidiable y eso, lo de cómo empezó, y los estudios, y ahora venían las respuestas preconcebidas. Sí, muchas gracias, la verdad llevo años en esto, como diez. Un amigo del gimnasio vino y platicó conmigo y me invitó. Al principio tenía yo un poco de miedo, pero creo que desde chico...


Pero no vinieron.


Lo que vino fue un receso de unos cuantos minutos mientras iniciaba la sesión fotográfica. Para descansar, dijeron. Como dos boxeadores, se apartó cada uno a su esquina, con los suyos. A beber un poco de agua y reunir energías para el próximo encuentro.


Pues sí mi amigo, bien dicen que con dinero baila el perro... y también el estríper.


Este...turbación. A quién se le ocurre decir estas estupideces, nada más a mí. A veces hay que ser directo y sarcástico, pero a veces no tanto. En fin, la bomba cayó, ya no hay marcha atrás. Quiero decir, es por dinero, Prostitución, rentas tu cuerpo, rentas tu...baile.

No, él insiste en que hay diferencias. Prostituir es dar un mal uso, es como vender tu alma. Es, llanamente, hablar de sexo por dinero. Esto no tiene que ver. ¿No? Pues claro que no, nada que ver con sexo y con dinero. Mucho que ver con arte y movimiento ¿Y dinero no? Pues sí, y dinero también, pues del dinero come la gente ¿O es que acaso no le pagan a un pintor por su obra? ¿O no son ricos los actores, los cantantes, los escritores? Bueno, los escritores... ¿O qué no le pagan a usted por su trabajo? ¿Por hacer entrevistas? ¿Es que se está vendiendo entonces? ¿Lo hace por amor al arte o por dinero?

¿Hace el ridículo por dinero?

Maravilloso. Sí. Muy directo. Inapropiado, tal vez, sí, incluso grosero. Pero el hombre invencible, el hombre irreal, el hombre perfecto, se había molestado. Tal vez después de todo era un ser humano capaz de sentirse ofendido, con sentimientos y todo eso. Tal vez, aunque, no... ya recobraba la sonrisa de anuncio, ya volvía a mirar a través de la nada, ya espiaba su reflejo ojeroso por aquí y por allá. Aunque, acaso ahí, en el fondo de esa mirada, se notaba algo de turbación.

Acaso, o tal vez, o acaso, se podía vislumbrar un asomo de... El vocabulario no es necesario para darse cuenta de que algo brilla ahí detrás. Un desasosiego, una angustia que apenas se vislumbra. Y esa sonrisa perfecta, de repente no lo es tanto, porque los labios tiemblan. Y el mundo perfecto se desmorona, y el ídolo cae, y los dioses enmudecen porque se han tropezado. Porque en este mundo todo es tan imperfectamente humano que da tristeza. Mucha tristeza.

Era un ser despreciable porque aparentaba ser demasiado bueno para ser humano, y cuando, después de todo, me doy cuenta de que es humano, resulta que es aún más despreciable por serlo y no aspirar más a la perfección.

Entonces el tipo fuerte y bien vestido recibe una llamada. No quiere contestar. Lo miro, me mira, pero no a través de su máscara, sino como persona. No puedo resistir la mirada y me hago el desentendido. Cruzo unas palabras con el fotógrafo y entonces veo que se levanta y se aleja para hablar por el celular.

La entrevista ha sido un éxito, dice el fotógrafo. Un fracaso, creo yo, porque no ha dejado nada. Lo que todos querían saber porque ya lo sabían está ahí, el público no encontrará más que lo que esperaba encontrar. Es todo.

Serviría para reafirmar a la sociedad en sus creencias, los fracasados asimilarían con más gusto su fracaso. Todos nos alimentamos de la flaqueza ajena, nuestros temores se acallan cuando descubrimos el miedo del otro. Por eso esa avidez de la gente por devorar reportajes baratos donde se ensalza la miseria humana, por eso tantos programas de espectáculos donde se ridiculiza a los héroes, por eso el delirio de poder… porque nadie vale nada en realidad.

Podrán descubrir una vez más que todos somos humanos, que nadie es mejor que nadie -los mediocres se alegrarán-. Que nada vale porque nada es cierto; que cada punto de vista es válido y por lo tanto inválido, porque no hay verdad absoluta ni belleza absoluta ni pensamiento absoluto. Sólo espejos y tristezas y miradas y máscaras y nada. Y todo por una ridícula conversación de dos horas, resumidas a treinta minutos de palabras vacías.

Ahora regresa, se disculpa, tiene que retirarse. Tiene un compromiso de...trabajo. Me mira con esa estúpida mirada de perro, acobardado pero retador. Una mezcla de odio y temor por haber sido descubierto, una tristeza cansada, aburrida. Su sonrisa es bella pero es mentira. Como todo su andar musculoso que por ser real es más mentiroso que nunca. Que ahora que muestra que no es perfecto engaña más, porque debería de serlo. En las fotos quedará el reflejo de lo que aparenta ser, de lo que todos creen que es. Y si todos lo creen ¿se vuelve cierto entonces? No importa, porque no hay verdad absoluta.

Mientras recoge sus cosas y se retira me quedo ahí, mirando, agradecido y decepcionado de que me haya dejado ver lo que es en el fondo. Enojado y decepcionado porque él no ha visto nada en mí y se ha quedado pensando que soy lo que no soy, porque eso es lo que le hace sentir bien pensar.

Se irá y pensara que soy un tipo raro, que soy de ésos que...que me he enamorado de él ¡Carajo, qué imbécil! Cuando no soy más que un tipo cualquiera, como todos, envidioso y humano, que lo único que quería era destruirlo.




09 junio 2009

¡Cumbia, cumbia, CUMBIA!

Esta vez me invitaron a La Vecindad, y aunque estaba cruda, cansada y pobre, me convencieron con la noticia de que tocaría el grupo Matanzas (salsa y cumbia) y sobretodo con el argumento de que no habría cover.

Decidí ir, gorrearle una chela a mis amigas y bailar un ratito, ya me habían invitado al lugar varias veces y me daba curiosidad conocerlo.

Adentro me sentía como en un set del Chavo del Ocho. Seguramente de ahí sacaron la idea de la decoración, pensé que sería ideal para turistas sudamericanos, que adoran a este decadente personaje.

El ambiente era más como de tardeada: puros chavillos medio cohibidones. Mis amigas y yo quedamos algo decepcionadas de que nadie nos sacaba a bailar y de que aparentemente todos los asistentes se conocían entre sí, era como una fiesta de escuela (de la escuela de letras, habría que agregar, porque rodando en la pista nos encontramos dos o tres conocidos, del ámbito político, además).

Nuestro representante estudiantil cumbiaba con una chica y hasta se paró a improvisar/ rapear de repente. El público enloquecía de emoción, aunque nunca supe qué decía, porque el sonido era malo.

No obstante que no se entendieran sus chistes, la banda tocó requetebién. La música era altamente bailable…lástima pues de que no tuviéramos con quién bailar. Estuve a punto de sacar a bailar a un antiguo contrincante/enemigo político, pero la lealtad a la causa (que ya no existe) y el orgullo (sobretodo) son más fuertes.

Otra breve decepción fue que todos los asistentes bailaban cumbia…aunque la música no lo fuera. Bailaban como cumbia la cumbia, pero también la salsa…y todo lo demás.

Entonces vienen los dilemas existenciales: qué es mejor ¿un lugar donde la música es X, pero todo el mundo te saca a bailar, hay variedad de asistentes y la pista está repleta de bailadores o un lugarcito de ambiente hogareño, homogéneo, donde la música es excelente pero el baile es X y nadie te saca a bailar?

Me sentí como en la secundaria, como la nerd, la darketa antisocial que solía ser… aunque, a diferencia de la secundaria, aquí mandábamos decir a los amigos que le dijeran a los tipos que nos sacaran a bailar…cosa que funcionaba de vez en cuando.

El mesero era el mesero perfecto para el lugar. Imaginen qué mesero esperarían en una vecindad y podrán visaulizarlo claramente: un personaje curioso que seguramente no sería mesero en ningún otro antro o bar moreliano. Sólo en la Vecindad. La cerveza te la da en la mano, baila al compás del ritmo entre un pedido y otro y se muestra amistoso con la gente.

Éramos cuatro chicas lindas, y de repente llegó la pareja de una de ellas. Él, generoso y magnánimo, pidió 14 cervezas al llegar. Leyeron bien: ¡14 cervezas! pedido por demás extravagante, que sorprendió al mesero, al barman, pero sobretodo a nosotras, considerando que dos de mis amigas no toman y las otras dos andábamos crudas hasta la madre.

Me sentí aliviada, pensando que entre 14, mi chela pasaría desapercibida y no tendría que pagarla al final. Recordemos que, como dije al principio, me encuentro en la pobreza extrema, casi casi en la indigencia, por eso fui a caer ahí, refugio de egresados de letras, es decir, casi casi indigentes.

Después de unos cuantos bailes, una amiga se fue, luego otra, luego el amigo…y entonces se me ocurrió preguntarle a la amiga que quedaba, prácticamente nomás por hacer plática, esperando una respuesta positiva: “¿...y te dejó dinero?”. La respuesta definitivamente no fue la que esperaba: “pues…200 pesos”.

¡Nooooooooo! Así que, después de todo, tendría que pagar mi chela…entre otras. Cabe señalar que ni siqueira nos las tomamos, nos vimos obligadas a regalarlas a otros jipis que se habían sentado cerca, que ni conocíamos, para que no se desperdiciaran (de haber sabido, las hubiéramos revendido).

EL barman se compadeció de nuestra suerte (porque adivinó lo que había pasado) y se acercó a conversar con nosotras. El mesero se compadeció aún más cuando nos trajo la cuenta y pusimos cara de que saldríamos corriendo en cualquier momento (claro que antes de traer la cuenta cerró la puerta previsoramente). Además, en el colmo de la ridiculez, quise hacerla de pedo (ya que andaba medio peda) por un agua que nos cobraban y no habíamos pedido.

¡Un agua! Ja ¿y las casi 10 chelas que no nos tomamos? Claro, esas sí las habíamos pedido y no había más qué decir. Finalmente decidimos pagar el agua también.

El mesero se ofreció a ir a buscar al muchacho (que le dijéramos dónde vivía) para cobrarle la cuenta y que no tuviéramos que pagar de nuestra bolsa. Ante la negativa, sugirió que lo trajéramos de nuevo, y que él lo haría pagar (no especificó cómo), que pidiéramos lo que quisiéramos porque se las ingeniaría para exigir la cuenta a este malvado sujeto que nos había hecho pagar una cuenta de casi 500 pesos (claro que no le dijimos que nos había dejado algo).

Además, en el colmo de la generosidad, se ofreció a no cobrar su servicio y le dije “Ay, a poco vas a trabajar de a gratis…” a lo que contestó con un caballeroso: “por ustedes…” (Je je je. VIP hasta en la indigencia)

Al final le dimos 10 pesos de propina y huimos…pero volveremos…y esta vez llevaremos a alguien que sí nos saque a bailar y nos pague las chelas…se aceptan voluntarios.